22 nov. 2012

Ayer el camino


Ayer el camino parecía más largo y más camino que nunca.
Por supuesto que determiné seguir, no sin antes aflojar la espada
y asegurarme un abrigo para protegerme de la noche, mas no del frío. 
Entonces recordé tu presencia y el gerundio que más amabas
cuando con el brazo resonabas lo del pensamiento
y lo que deseabas en ese instante y caminábamos
trasladando nuestros cuerpos al ocaso de los mismos.

Ayer caminé sediento. El camino era más camino que nunca
y más frío que siempre y más amargo que a veces.
Me senté sobre una piedra para de vez en cuando
saber que tengo que llegar hacia alguna parte.
Nada, el silencio me tomó del cuello cuando me propuse
hablar conmigo mismo de ti.
Nada, el tiempo se sentó a mi lado, como esperándome
como haciéndome perder el último minuto que nos quedaba
mientras la vida valía ser escalada a peldaño irresuelto.

Ayer el camino era triste y más,
era un conjunto de pasos inconsecuentes, inconclusos
incomprendidos, incomunicados, incorrectos.
A veces pensaba en aquello de que se hace camino al andar
y perseguí una huella que daba a un río
otra que daba a un puente
y otra que desaparecía como si el camino
hubiera convencido ortogonalmente al caminante de turno.

Ayer, vida, ayer viento, frío, codo en la costilla
nubes acalarodas, la misma esquina vehemente
la misma gravedad que hunde mi cabeza
el mismo viento que me trae al oído
aquel gerundio que te gustaba
mientras aparecías a mi lado, pero no tanto, porque te acomodabas
y yo sonreía de una manera exageradamente feliz
aún sin felicidad
digamos
un poco más predispuesto a intentarlo todo 
por un centímetro cúbico de una sonrisa que te guardabas.

Ayer caminé para intentar caminar contigo. 

15 oct. 2012

Algoritmos irresueltos


Tu presencia forma una curva ascendente que define
y suma intervalos que excluyen las prioridades
alternando comas y puntos entre las permutaciones que parecen negarte
pero al mirarme alertas igualdades quebradas y me multiplicas
y tus pies juegan a tenerme condenado.

Por ti es este día
y me gustan las inclemencias que suscitan
tus labios que hacen sombra en mis determinaciones clandestinas.

Tú eres desembocadura serena y torva elástica que duplica la cama
Y haces que las sábanas estén en la misma categoría de aves gordas
traspasando la bóveda celeste, hasta el cielo o el segundo piso de la casa.

Tu piel sugiere un número
tus manos proclaman la independencia de todo.
Es este calor que muere como mariposa.

Tu piel es una sugerencia de palabras
que lo dicen todo y que lo matan todo si los interrumpes.
Algún día entenderemos a plenitud la creación espontánea
pero ahora importa más conocer a qué sabe tu espíritu.

Tú eres madera lisa y tu devenir extenso
hacia mi felicidad
crea el incienso que nos embriaga para creernos que estamos
y que si las luces se muestran de perfil apagadas
es porque tenemos la misión de crearlas
de crearlo todo para ignorarlo luego.

Los dos entonces navegamos en la punta de un lápiz
y un cisne nos mira mientras se sacude las alas.
Ambos acabamos divididos, multiplicados por 0 y resueltos infinitos.  

7 ago. 2012

Cuestionamientos


A cierta edad, Eugenia Catalina Victoria empezó a llenarse de cuestionamientos. Quería saber de dónde provenía y cuál era su misión en el mundo como muñeca de trapo. Al principio se sentaba en el marco de una ventana que daba a un jardín. Cavilaba sobre su origen, si había otras muñecas parecidas a ella, así como las tantas niñas que le asignaron a cuidar. Como no pudo hallar una respuesta en su mente de algodón, empezó a leer los libros de casa. Leyó de todo. Desde ciencia, filosofía, religión. Leyó, por supuesto, a Darwin y la Biblia. No le convencieron. Leyó sobre la teoría del Bing Bang, le interesó saber sobre la materia negra e incluso se puso a pensar en el origen de los hombres. Pero no halló la respuesta que quería. Hasta que de repente halló una revista de manualidades. Entonces halló la verdad que quería. Las verdades que quería. Supuso incluso que el hombre fue confeccionado al igual que ella, pero ellos en su ignorancia jamás lo aceptarían. Y, para tomar las cosas con calma, revisó las instrucciones sobre el arte de crear muñecos de trapo. Seccionó una de las cortinas, sacó el relleno de un cojín y confeccionó un compañero. Cuando éste despertó, luego de constantes caricias en la cabeza rellena de esponja, escondió la revista de manualidades. Al estabilizar todos sus sentidos, le dijo que debían confeccionar un hijo para que formen una familia. Él aceptó de manera natural, asintiendo con su mentón floreado. Entonces Eugenia Catalina Victoria le tomó de la mano, lo llevó al sofá y apagó la luz. Fin. 

31 jul. 2012

Un breve cigarro

Para la gente común y corriente que carga una hoja de peso desproporcional a su cuerpo
sólo somos dos personas sobre la vereda
que se pasan un cigarro mientras caminan atentando contra la salud de medio planeta
para nosotros
son besos en la tormenta aprisionados
en el filtro
y no lo decimos hacemos saber a la gente
porque de tanta humedad en el tabaco 
solemos navegar en vez de intercalar los pasos
sobre la tierra sepultada entre las hojas acumuladas
por la gente que las hace secar sobre sus espaldas.

22 jul. 2012

Suspiras

Suspiro para desprenderte del pecho
despegarte descoserte desenhebrarte de mis costillas
limpiarte de mis pulmones
suspiro para que dejes de convertirte
en el órgano mejor protegido por mis huesos.

Lloro para sacarte de mis ojos
para echarte desdibujarte
y no verte unida al ciclo del agua
hasta confundirte perderte uniformizarte con la lluvia.

Camino para dejarte perderte engañarte con mi sombra
hacer como que cruzo la esquina pero me quedo en la vereda
y tu recuerdo de la mano con mi sombra por la calle más larga de Lima.

Sin embargo vuelvo a respirar y tú con toda tu mudanza
te quedas enhebras regresas nunca te despegaste
te envuelves en mi pecho que te protege
suspiras
y todo vuelve a empezar otra vez.

28 jun. 2012

Metropolitano

Viajamos tan apretados que yo me rasque su brazo, él contestó con mi celular y ella se maquilló nuestros ojos... 

26 jun. 2012

Me casé con ella


Su padre no tenía cabeza, pero a pesar de ello no me daba miedo
Su madre tenía un ojo sobre la frente
Y sus 88 hermanos eran invisibles.
Con todo eso, me casé con ella, porque cantaba. 

20 jun. 2012

Ensayo sobre tus ojos

Tus ojos grandes indeterminados
inmensos incandescentes ideologizados por el éter
acostumbrados a vibrar a 4.7 grados
en la escala de Mercali

Tus ojos como semáforos en ámbar
como faros de los aparatos mecánicos
que no nos encuentran a media pista
tus ojos, claraboyas cegantes
enhiestos enemistosos elaborantes

Grandes como farolas sobre veredas enladrilladas
en el límite de las casas viejas orilladas a los árboles
tus ojos como lámparas de mesa
como ventanas
dos grandes puertas de alabastro

Son dos palmas abiertas
intentando decir la verdad
dos cometas en otoño
dos semillas de café
tus ojos entre gaviotas horizontales
dibujadas a lápiz

Dos tragaluces entre la quincha
eclipses de luna
dos palabras halógenas
de tungsteno
de inducción electromagnética
dos bombillas que los suspiros no apagan.

31 may. 2012

Medianoche

Yo quiero olvidarte pero existe la rosa
los caminos perversos,
la palabra moribunda
el olor a tu vientre plano
y el sonido que haces cuando no eres tú la que viene.

En realidad yo quiero matarte.
Y bebo sobre esta mesa
amargo solo conocido
sobre esta mesa.

Yo quiero que me atiendan
que vengo de caminar una calle muy larga
para que se me olvide el recuerdo.

Escribes...

Escribe como si urdiera la última pista sobre un asesino que es él mismo. Como si la policía estuviera a tres pasos de su puerta antes de allanarlo. Escribe como si tuviera el cuerpo intoxicado, como si una plaga estuviese carcomiendo sus manos, como si un ruido le estuviese destrozando el cráneo con una aguja.

Escribe como si la tierra no dejase de temblar. Como si tendría cargado un muerto, quizás más, sobre la conciencia y uno en las espaldas, a punto de echar al camión de basura. Escribe porque sabe que si no lo hace pueden venir otra vez, no se lo dice a nadie, nadie sabe quiénes son ellos, ellos, los que le persiguen y cada vez son más.

Escribe como si el tiempo clavara un minutero sobre su parietal. Como si se ahogara con el mismo oxígeno. Escribe como si ya hubiese decidido algo que temía y se prepara para ejecutar el plan malévolo, elaborado una noche en que la sociedad le dio la espalda, tildándolo como persona apta para trabajar. Escribe porque su padre acaba de golpearlo, golpear a su madre y matar a su perro.

Escribe porque tiene miedo de morir en una plaza, mientras bebe licor y fuma sus dedos y los dedos del compañero desconocido. Escribe para tener algo que fumar a veces. Como si caminara por las calles con sentimiento de culpa, por amar demasiado, o por jugar a la felicidad en el baño.

Escribe como si lo acabaran de atropellar en una de las tantas calles que le perdonaron injurias a los hombres más enfermos, cuando la lluvia perfora las palmas de las manos, mientras llora pero se ríe. Escribe porque ya nada vale la pena. Y estornuda, mira la hoja, la arruga y la tira. Vuelve a escribirlo todo.

Dicen escribir

“Dicen escribir y no sienten mordiscos en el hipotálamo ni un ente que quiere salir de nosotros acuchillándonos por dentro. Dicen inspirarse y no agonizan en una cantina para morir todos los días embarrados de llanto contándole a un desconocido cómo es que decidieron ya no esperar a Elena”.

Felipe Revueltas en la pared de un baño.

La palabra alrededor de mi cuello

La palabra que no digo me punza el pecho
me ortiga la piel hasta postrarme
y no halla mi esófago.

Cada palabra formando una flema arenosa, 
mordida por mis ansias lisofílicas de mandíbulas hambrientas.
Cada palabra envenenándome las venas y la saliva.

La palabra que no digo me duele los dientes
me quita las sábanas,
se para en la cabecera de la cama
como la mujer pálida y triste que esperamos ver en el corredor
(y aquellos pasos escuchados me duelen en el vientre).

La palabra que no digo me consume las uñas
me rasga la cara para caminar compungido
y me hace correr, no pensar,
encontrar una moneda martillar a mi cerebro,
sobre lo que trato de olvidar.

La palabra que callo aprieta el gatillo.
La mujer pálida y triste me sirve el desayuno:
dos panes, un café con cicuta, dos cucharadas de azúcar
 y la palabra alrededor de mi cuello.

Siempre escribo para ti

Siempre escribo para ti aunque ya no lo haga o lo hice nunca. (Yo no escribo, fracaso). Siempre me dejo caer como una fruta que nadie ha cogido y agrio lucho por ocupar un centímetro cúbico en el humor de una calle orinada.

Entonces escribo

Una mujer que no existe corre hacia mí,
entonces escribo.
Me levanto de la cama para pertenecer a esta realidad
(es decir: planchar mi ropa
o imprecar desde mi ventana a la gente que va deprisa al trabajo)
para llegar a la extravagancia
de ser yo mismo en un tiempo determinado.
Me lapidan. Entonces escribo.
Tratando de cerrar los ojos (entonces)
concluyo y decido seguir acostado,
por conveniencia.

La belleza de Rimbaud

“Una noche, senté a la belleza en mis rodillas. La encontré amarga. Y la injurié. Pero se ofendió, me dio una cachetada y me dijo que no vuelva a buscarla. Me tiró los ramos de flores en la cara. Me rompió la guitarra en la cabeza. Me dijo que era un maricóndemierdajodidohijodeputa”.

Felipe Revueltas con dos litros de cerveza y media caja de cigarros.

10 nov. 2011

Balanza romana

Me pesa el escritorio vacío
y sobre el hombro una palabra con pico de metal
me dice lo que fuimos
en este instante mientras intento cazar tu nombre con atarrayas.

Me pesa la hoja de fondo blanco, los anteojos
una gorra que no poso en la cabeza.

Me pesa el aliento que no recorre
mi espalda y libero un miedo que cabe en una sonrisa que puede despertarte
pero callo para verte dormir.

Me pesa el día en los pies
en la cerviz el cariño esquivado por cada mano tuya.
Me pesa la ausencia de un cielo claro y la teoría de la belleza que desarrollé
mientras jugabas a ser una gota de lluvia pegada a la hoja de maguey.

Me duele en la espalda la carga de un burro viejo
y las hojas en blanco cuando me miras
vuelan como palomas comen palabras como gusanos
para perderse mientras flotan
sobre mi cuerpo sujetado por un grillete de mi cuello de mi gato de mi sala.

9 nov. 2011

el tiempo

deberían ponerle cascabeles al tiempo
ello nos daría ventaja para buscar algún escondite
algún refugio que nos proteja de sus burlones pasos en puntillas
de sus amenazas y su peso monumental que descarga en nuestros hombros
mientras caminamos
mientras frente al espejo ensayamos algunas arrugas
constriñendo el rostro
riendo a mandíbula esquizoide que la vida anda en retroceso

deberían darnos la dirección del tiempo
no sólo su rumbo, utilidad o destino
sino su dirección, la casa donde vive
para transar algún acuerdo por las buenas o por las malas
y ver la posibilidad de hacernos viejos en más tiempo
o que la juventud dure lo que dura un año de vejez en el asilo

deberían darnos las coordenadas y un lugar de referencia para llegar y tocar su puerta
decirle que somos de la empresa telefónica o eléctrica y que veninos a reparar las fallas
así de repente lo ataríamos, no sé, a una silla, ventana o a un reloj de péndulo
luego oprimiríamos la mordaza para no escuchar sus demandas razonables
asegurado, amedrentado y confundido por los golpes en la cabeza
le soltaríamos una mano para que firme algún papel en blanco.
el cuerpo textual vendría mientras nos apoderamos del camino de regreso

deberían ponerle cascabeles al tiempo
para huir del peligro que supone
para inventar los antídotos
para tomar un arma
para escondernos y vigilarlo
aprender de él
aprender sus gestos, mañas, movimientos y declararle la guerra
vencerlo y no matarlo
sino decirle que mañana morirá en el cadalso
luego mañana decirle que mañana morirá frente al pelotón de fusilamiento
luego mañana en la mañana decirle que será decapitado
luego mañana en la mañana decirle que mejor la inyección letal
luego decirle que mañana sí por fin
luego decirle que mañana…
…hasta que comprenda.

4 nov. 2011

La forma de mi soledad

Le quiero dar forma a esta soledad, pero se me va de las manos, escapa como el aire que intento atrapar haciendo puños por las calles, creando pánico entre los mosquitos que huyen confundidos, por temor a la cruel tortura benedictina: sufrir ala quebrada por pata rota hasta que me confiesen preguntas que se le ocurran a mi autismo premeditado, a mi sobreactuado estado anímico.

Le quiero dar forma a esta soledad, pero la silla grita como un relincho agonizante y la mesa intenta decirme algo, la historia de siempre: mis manos frías, delicadas y carcomidas por las palabras que no digo.

Y muy solo, intento darle forma a mi soledad, pero se desmorona como arcilla cruda y vuelvo a barro, con la columna adolorida y los pies yéndose lejos de este instante de lucha vana contra mi deseo de no ser más el mismo, en este baúl de frases cortas y lloriqueos pagados, donde la voz de alguien se oye clara, pide auxilio y luego calla, como aquello que no existe pese a estar a tus espaldas, a punto de dar el grito que podrá rompernos como vitrales, pero junta –prefiere– la mandíbula en el pecho y tiene la costumbre de “ser” sin ser visto para llamarte.

31 oct. 2011

No eres la dueña de mi corazón...

No eres la dueña de mi corazón
-ese argumento no procede en la lógica-
si fueras la dueña yo no te amaría sino tú misma
y hay que darle la oportunidad a un corazón para estar en el pecho adecuado.

En el mío haría su verdadera labor
aunque luego tenga que reprimirlo por los trabajos forzados
debido a los reclamos internos por abuso de autoridad
que se reflejarían en mi garganta lastimada
de tanto negar la salida del aire en forma de tu nombre
junto a un verbo en infinitivo y un adverbio que signifique “para siempre”.

Tampoco es cierto eso de que te amo con toda el alma
nadie puede
es mentira
necesito el alma para que me cuide mientras te ame
y persiga tu nombre por todas las venidas congestionadas
y reconozca tu imagen en todos los caminos indirigibles
y todos los sabores irreconocibles.
en realidad mi alma no te ama tanto
sino que, al igual que el corazón,
solo cumple su función
de pesar y de ser en este instante.

Ambos igual acabarán iniciando una revolución en el pecho
erigirán tu nombre en mi diafragma
y contrayendo los órganos harán que mi necesidad de hablar para beber mencione tu nombre.

10 oct. 2011

Gestación

Cuando el verano se iba, el Sol agonizaba ególatra dibujando crepúsculos
encendidos e incendiarios
la Luna se acomodaba para descansar en el colchón suave de la neblina limeña
y el viento suspiraba inhalando el ruido necesario para expeler la calma
que necesitan los otoños
sobre todo las hojas secas que durante nueve meses preparan una danza
que durará hasta el mes de agosto, hasta que una gota de rocío les advierta
a gritos que llegó el invierno.
En esos instantes, cuando el Sol cerraba los ojos, en junio azul,
tus padres inventaron el amor
le dieron tu nombre
le dibujaron el rostro en sus pieles y firmaron un documento que los hacía propietarios
desde entonces tú empezaste a heredar todo aquel entorno dibujado a pincelada sedante.

9 oct. 2011

Desconfianza

Desconfío de las mujeres que al pasar no dejan algún perfume que las acose. Desconfío más si al pasar todavía caminan y no se elevan como palomas hacia los cables de luz para cantar que nunca las podrás tener. Desconfío de las mujeres que no se dejan soñar, sobre todo si es que las has pensado todo el día y has escrito su nombre en el encéfalo. Las mujeres normales atraviesan las paredes, toman posesión de los sueños y dejan pelados los cables de luz para los que osan perseguirlas. Muchos electricistas han padecido en su intento por echarlas de su dominio.

8 oct. 2011

Heredera de la noche

Ella salió de casa y heredó la luz
sus párpados heredaron la quietud
su piel absorbió todo setiembre
y sus cabellos el viento transitivo de invierno a verano.

Ella caminó sobre los recuerdos
esquivó algunos
por otros tuvo que dar brincos
y hasta recogió recuerdos de otros árboles.

Ella heredó la soledad en las mejillas
en las manos el amor frente a una ventana de barro
y encontró el significado de todo
en la levedad de un beso sobre una vereda.

Ella heredó la noche en sus ojos
tuvo que matar algunas ideas
tuvo que recibir el rechazo de su propio cuerpo
pero recibió la vida a cambio de todo.

Heredó el viento en su silencio
en las rodillas el perdón
la creación del mundo en sus gestos
y en su respiración heredó mi gratitud.

4 oct. 2011

La venganza pasó a segundo plano

Tengo tantas cosas por hacer que la venganza ha pasado a segundo plano. El hecho de matarlo, descuartizarlo, triturarlo y hacerlo pasar por el inodoro es menos importante que hallar al menos una hora para sentarme sobre el sillón hundido y tomarme una cerveza. Aunque no descarto todavía que la venganza me pueda quitar la tensión de algún músculo dorsal. Sin embargo, para concretar mi venganza tendría primero que hacer algo que no deseo: ser su amigo. El hecho de matarlo sería sólo, digamos, el 5% de la venganza. Ver su rostro en medio de la tortura, sabiendo que piensa más en la traición que en el dolor me causaría una satisfacción solo comparable a la entrega incondicional de un amor que me fue imposible cuando tenía 14 años...

1 oct. 2011

Una mujer con el corazón en la mano

No siempre ves a una mujer caminando con el corazón en la mano, envuelta en un vestido negro y con los cabellos enredándose con las tramas difusas de la mirada subyugada a los pretéritos, dejando un semirostro que te observa mientras esquiva su propia sonrisa. Pero cuando sucede, tu corazón quita de en medio a la manzana de Adán e invade tu garganta, tus palabras se estancan en una represa de incertidumbre y te dejas caer del balcón para determinar firmemente una trayectoria de acercamiento para pedirle por favor que desde ese momento se dedique solo a vivir mientras tú te encargas de amarla para toda la vida aún cuando tu vida ya no te pertenezca.

29 sept. 2011

A mis papás

Siento mucho tener que escribirles esta carta, tal vez no era necesario, pero quería que sepan por qué he tomado esta decisión egoísta.

La verdad es que estaba al borde de todo, en el límite de todo, cuando ya nada importa. Ustedes han visto lo mal que he estado todos estos meses. No he estado enferma, ni estresada por los estudios, sino tontamente alterada, afectada por el amor (amor, sí, esa cosa inventada por el humano y entendida de diferente manera por cada uno). Digo tontamente porque sé que les parecerá tonto, porque siempre me han dado buenos consejos, me han embarrado siempre en la cara los buenos deseos y planes que tienen para mí. Sin embargo, cuando una es joven cree que todo eso apesta, que nadie te debe poner freno y menos andar marcando el camino. Aún así, siempre los he respetado. No sé qué clase de infancia habrán tenido ustedes. No los juzgo, debió haber sido difícil, nuestra familia nunca fue adinerada, descendemos de las haciendas, nuestro color ‘blanco de piel’ proviene de los patrones españoles que violaban a nuestras tataratataraabuelas…

El asunto es que yo me sentía totalmente decepcionada de la vida y no hallé mejor solución que matarme. No por huir, no estoy desesperada. Simplemente todo dejó de tener sentido.

Sé que he sido fuerte para muchas cosas, que tengo un carácter imperativo (hasta perverso), pero parece que al final eso no importa cuando las determinaciones son dictadas por los momentos, aquellos dioses del Olimpo que deciden todo.

Me decepcionaron. Eso fue lo que inició todo. La decepción me carcomía por dentro, me ardía a fuego lento el estomago, el esófago me perforaba la garganta al hablar, alguien introducía un clavo en mi cabeza todo el día. No quería vera a nadie y a ustedes los traté mal, por lo cual les pido disculpas. Nadie tiene más culpa que yo misma, por querer tanto a una persona, por confiar tanto en alguien, por dejarme caer, por creer que puedes contrarrestar los designios de la gravedad.

Se habrán dado cuenta de que dejé de ir a clases por mi supuesta enfermedad. Y también se habrán dado cuenta de que casi no hablaba con nadie. Claro que se dieron cuenta, ustedes son los que ‘mejor me conocen’. Son mis padres y los quiero a pesar de nuestros problemas. Pero ahora, leyendo mi carta, ¿ven que no me conocían la mitad?

Sé que les afectará mucho esta decisión, pero sé también que lo superarán. No podría vivir así. El mundo dejó de tener sentido. Desde antes ya ni sabía qué día era, no comía, botaba la comida por el baño y casi no dormía. De repente ya no lloraba, me sentía como anestesiada. De seguro cualquiera hubiera pensado que estaba loca, pero no, estaba más cuerda que nunca.

Yo estaba muy enamorada y me entregué completamente a ese hombre. Teníamos planes juntos a futuro, jugaba a ponerles nombre a mis futuros hijos, hacía todas esas cosas que ahora me parecen ridículas. Llegué a embarazarme, ustedes nunca lo supieron. Cuando él supo que yo esperaba un bebé que ya tenía 2 meses en mi vientre, decidió cortar la relación. ¿Se imaginan eso? Yo estaba asustada por ustedes, pero esperaba al menos aliento por parte de él, pero no, me dejó sola. Incluso, el muy humano demasiado humano, hizo algunos comentarios que insinuaban que el hijo no era suyo. ¿Se dan cuenta?

A una amiga le conté todo y casi la forcé a que me acompañe a una ‘clínica’ abortiva. Ella no quería comprometerse, pero le dije que me mataría si no me acompañaba. Así que lo hizo, pero luego dejó de hablarme, dijo que sentía mal por el aborto. Una de mis mejores amigas me dejó sola. Sé que hice mal, me arrepiento, pero ya está todo hecho. Decidí tomar estas pastillas cuando empecé a ya no sentir nada.

Así, como verán, mi vida ya no tenía sentido. Nadie me hubiera podido ayudar. No hubieran funcionado esas palabras optimistas como que “soy joven”, que “tengo futuro”, que “la vida comienza otra vez”, no. Nada hubiera funcionado porque ya no quería que funcione nada.

Por eso les repito que esta decisión es racional. No estoy desesperada. Lo hago conscientemente.

Les pido disculpas otra vez y espero que sepan entenderme. Quiero que comprendan que de alguna forma, ya había dejado de vivir. Y vivir así no era justo para nadie, ni para ustedes ni para mí.

Los quiero mucho.

Adiós.

Un lunes cualquiera

No siempre hallas la fotografía de un animal salvaje en el pasaporte en vez de tu imagen, pero cuando sucede buscas un espejo pero no lo encuentras y te limitas a llenar con agua un recipiente y como Narciso te miras sobre las ondas acuáticas e intentas hundirte para ahogarte, pero solo pescas un resfriado y al final no sabes si llamar a un médico normal para personas con fotografías normales o ir al consultorio de un especialista que estudió exactamente para esos casos especiales de la medicina clásica. Te derivan a un hospital. No hay cama disponible. Los camilleros te toman fotos y entre ellos una enfermera te mira con cierta insinuación inesperada, con la misma cabeza de animal salvaje que aprendió a sobrellevar desde la mañana de un lunes cualquiera.

18 sept. 2011

Camino al cielo

Camino al cielo queda tu boca
Se puede escalar por tus palabras
De vez en cuando virar entre las miradas que sostienes mientras hablo
Y el portal edénico se ve claramente cuando conjugas la energía del universo en el humedecimiento de tus labios.

Entonces llego
Nunca demasiado tarde ni temprano
Resulta que llegamos juntos
Pero el cielo es tan amplio que nos perdemos en el mínimo instante.

Camino a tu boca queda el cielo
Y me sostengo de tu silencio aferrado a mis últimas palabras mientras no dejo de verte sin estar.

1 sept. 2011

Totalmente prohibido

Prohibido estacionar la vida en lugares para discapacitados aunque estén vacíos
Prohibido sobrevivirse a la soledad adrede en sí mismo
Prohibido huir al futuro, colorear el pasado y renegociar el presente con las mafias
Prohibido hacer volar a los peces, hacer nadar a los cometas junto con las mantarrayas
Prohibido el beso frente a los cuarteles y las iglesias: ORDEN DE DISPARAR
Prohibido atarse a la infinitud de los gerundios, a descuajeringar los verbos corticales
Prohibido el ahorcamiento desde una gárgola porque las gárgolas pueden deteriorarse
Prohibido detenerse a pensar, actuar, detenerse
Prohibido conjugar verbos en pretérito pluscuanperfecto solo para medrar precocidades
Prohibido…

(Con amenaza de continuar)

24 ago. 2011

Una mujer me dice morir y yo la persigo

Comparto con ustedes un conjunto de 'poemas' escritos durante mi época universitaria (2002-2003). Lo rescaté de un disket que tenía por ahí. Pensé que no valían la pena, pero considero que sí. Les tengo cariño. Aunque tenerles cariño implica taparse casi los dos ojos al momento de ejercer justicia sobre la calidad de lo hecho. En fin. Ahí va.
Un Mujer Me Dice Morir y Yo La Persigo

18 jul. 2011

Todavía compartimos

Compartimos el mismo desorden
La misma ficción
El mismo olor a frasco vacío de perfume
Y todavía queremos escucharnos entre la ciudad que se pierde en nuestras manos
Todavía queremos vernos ante los espejos que la oscuridad nos presenta
Todavía podemos decir todavía porque aún nos falta compartir
Todo vínculo que une la materia concreta con la inusual materia que canta
Dentro de nuestros corazones amables-perversos-achorados
Mientras caminamos riéndonos de los amantes que se juran cosas
Que se dicen cosas, que sueñan cosas sin tener como testigo a la bragueta
Todavía compartimos una nuez partida con nuestras terquedades
Todavía porque antes de comerla terminamos dormidos
Buscando una semilla entre la ropa y nuestras costumbres amortiguadas
Todavía porque nos amamos como las personas que recién se conocen
Como las que no, las que se cansaron de conocerse y las que se conocen demasiado.

Compartimos la misma taza
La misma mesa y hasta se podría decir que la misma palabra
al momento de decir que no
De decir que sí y hasta luego que pronto apúrate que no soporto no verte
Porque me da la gana.

Compartimos una cama que parece un ataúd
Un camino que parece circular
Un plato de sopa que parece laberinto
Una compasión que parece un cielo.

7 jul. 2011

Palabras acumuladas

En los hombros tiesos tengo atorados los miles de abrazos de doce meses cada uno
que no llegué a enlodarte
En la sangre los gestos inocentes que nunca logré interpretar pero
Que aún circulan entreverados
¿Pero las palabras?

En la piel tengo protuberancias visibles producto de mi acumulación de caricias
Que no te di
En los muslos las miles de veces que no corrí hacia tu casa
En el estómago tengo todavía miles de mariposas disecadas
¿Pero las palabras que no te dije?

En los balcones se han atorado las huidas y rescates
En las ventanas me atoré todavía y me veo esperándote
Pero las palabras no las encuentro
Ni en este papel en blanco
¿En dónde se acumulan?

En la piel atoradas aún las caricias que me prometí aprender de tus necesidades visibles
Ahora ellas bajan la cabeza y huyen avergonzadas en forma de sudor
En mi espalda tengo acumulado el peso total del dolor que todavía no siento por ti
En los pasos tengo amontonados todos los lugares que no recorrimos
En las rodillas acumulados las miles de maneras de rogarte que sonrías aún sabiendo que lo harás de todas maneras y en todas las mañanas
En los tobillos tengo miles de fracturas tan solo por engordar el alma de tanto deseo no cubierto
En las muñecas tengo todavía los adioses a lo lejos y las llamadas esforzándose por no ir en contra del viento
Y en los ojos, tengo todas tus imágenes, sobre todo aquella que te muestra leyéndome
Tal vez pensando en arrugar el papel aunque luego pienses que el papel se mantiene firme y eres tú, la de materia visible, quien desestima su forma para cubrirse de toda la nostalgia acumulada
En la pestaña que -caída sobre la hoja- parece una tilde mal colocada.
¿Pero las palabras que no te dije, en dónde las he acumulado?

“Las palabras se forman
En la coordinación del pensamiento con el sistema vocal.
Se inicia cuando exhalamos un poco de aire
Lo acumulamos en el diafragma
Y articulamos (conjugamos los músculos necesarios en la dirección correcta)
desde el esófago hasta la lengua
Para dejar huir al aire, según la palabra a suministrar”.

Resulta que las palabras entonces, se han atorado
En todos los aires del mundo
Porque jamás llegaron a mi boca y mucho menos
Hizo algún huracán casero en mi diafragma.
Perdóname.

22 may. 2011

La nostalgia vino a visitarme

La nostalgia vino a visitarme. Abrió la puerta mientras yo no estaba y ocupó mi lugar hasta que regresé del trabajo. Hablamos de aquel amor que nos entretuvo la tristeza. Hablamos del tiempo que pasamos juntos y me di cuenta de que casi cumplíamos años el mismo día. Recordamos, además, las mismas calles por donde nos perdíamos mientras huíamos escondiendo un nombre entre el cuello y la bufanda. Hablamos de aquellos sueños grandilocuentes vespertinos y venenosos de entrega inmediata.

Recordamos la tarde amarilla, las lágrimas de un martes a las 7 de la noche, el delito inmundo de prometerlo todo hasta la muerte y el innecesario acto contrito de regalarlo todo hasta que ya no alcance para uno mismo. Ahí estaba, la nostalgia hablándome de mí, de nosotros que respiramos aires distintos y caminábamos en direcciones distintas pero llegábamos a la misma vereda, ventana, puerta y dirección acuñada en el encéfalo.

Hubiera querido ofrecerle un trago, pero estaba demasiado interesado en recordar quién había sido yo bajo la lluvia, en el soporte de dos pies que corrían a describir a una mujer que solía dibujar los espacios vacíos. Ya era tarde, en fin, tuvo que irse.

-¿Todavía recuerdas la dirección?
-Lancerote 420.

13 may. 2011

Una mujer vieja

A las mujeres se les nota el envejecimiento en las manos, en el cuello, en las rodillas, en el tobillo, en los pies. A las mujeres se les dibuja líneas en el rostro, letras alrededor de los ojos y números en la frente. Hasta en el cabello hay una revolución, una depresión en el pecho y una mala ortografía en las venas.

A las mujeres se les nota el envejecimiento en las figuras que dibujan sus palabras, en la resonancia de cada suspiro y en el vacío al cual dirigen la mirada mientras caminan por milésima vez por la misma vereda. A la mujer se le nota la vida mientras se recoge el cabello tras una oreja.

A la mujer se le nota el envejecimiento en las uñas endebles, según los científicos en aquella revista de hace 60 años. Se les va la vida mientras el té filtra en el agua hervida y mientras el azúcar se disuelve mueren miles de células sacrificadas para detener la erupción de un volcán provocado por la ira de un recuerdo.

A la mujer se le notan los recuerdos acumulados en un vestido y se le notan los llantos en una mínima sonrisa. Sea de noche, tarde y otra vez de noche, a la mujer se le notan los pasos cansados mientras se acuesta y mientras va de prisa se le notan los mismos pasos esquivándose unos contra otros.

A la mujer se le notan los años mientras están agripadas, mientras miran televisión y se ríen de tal cosa. Una mueca te puede decir los años que se quita y un gesto de burla puede extender mil entendimientos más allá, incluso, que el descubrimiento del genoma o de Roma.

A la mujer se le saca lo heredado de una mujer hace mil años atrás mientras retiene la respiración para insultarte, o alejarse de ti mientras quiere un beso pero lo rechaza.

Se le nota las paredes que quiso atravesar y las leyes que rompió para tener un poco de felicidad, aunque falsa y llena de granos, cuando cuentas los ojos que tiene y les inventas una historia a cada uno de ellos, porque la mirada sola puede escribir un libro entero y concatenarse a todos los libros del mundo.

A la mujer se le nota la herencia cavernaria mientras desata su furia consigo misma porque se equivocó para toda la vida aunque siga viva.

A la mujer se le notan los años porque ellas mismas andan con sus bolsos marcados con tiza, con sus abrigos enumerados, con sus moños decodificados, con sus zapatos auditados y sus faldones inventariados. Se les nota el pasado acumulado como joroba cuando se ponen tristes, cuando abrazan, cuando dicen adiós. Se les nota la piel cansada cuando para dormir se colocan otra capa de piel embotellada, cuando los temores están guardados con naftalina, cuando el amor ha pasado a convertirse en un concepto, cuando la vida misma ha empezado a convertirse en una definición…

Se les nota la larga espera a miles de kilómetros en la comisura de los labios mientras los besas. Se les nota los abrazos gastados en los tequieromatar y en los ojalátemueras. Se les nota mucho y ellas lo saben porque se les cae los números, las letras, el mapa de sus cuerpos designa más de un tesoro y la lluvia dispone más agua para ellas mientras llevan el paraguas que en realidad debería llamarse parayanosentir.

Sin embargo, ella tenía 35 años, pero era la mujer más hermosa que había visto hasta entonces. Yo apenas estaba acumulando los recuerdos mientras me dejaba morir en aquel aprendizaje intensivo de suspiros al por mayor.

27 mar. 2011

Mi padre

Mi hermano mayor se cansó de que nuestro padre lo golpeara. Entonces, un buen día cogió una madera y lo golpeó muy fuerte, aprovechando la borrachera de aquel monstruo que lo había engendrado. Desde entonces mi padre no hizo daño a nadie y por lo tanto yo nunca nací.

15 mar. 2011

el poema

el poema tiene 7 pisos
20 habitaciones
10 parejas
además pide dinero y se la dan
el poema busca el sol
la tarde
la tarda
la noche
y hace el amor
y gime
y tiene envidia de las 10 parejas
el poema llama por celos
incendia la casa
corre desesperado
manipula los alimentos en el supermercado
el poema fuma
deja de fumar
se vuelve vegetariano
se enferma del estómago
y maldice a Dios
y se arrodilla en los terremotos
el poema brilla
oscurece
nace
come
caga
ama
odia
se revuelca por 50 soles
se orina en los árboles
se automedica
tiene pesadillas
despierta
se baña
se va al trabajo
reniega del sistema
sueña con casarse
pregunta por el precio de los departamentos
piensa en hacer deporte
vomita
enciende el televisor
se ríe
llora
piensa
patea la pantalla
grita por la ventana
lo arrestan
se deja llevar
se ríe
se deja mirar por los vecinos
se deja escribir
murmurar querer
lastima
y de repente recuerda
busca en el diccionario
halla lo que significa su nombre
le da un ataque
se deja morir
revive
se pega un tiro
no muere
finalmente empieza de nuevo
y otra vez
otra vez
como jode
otra vez

14 feb. 2011

Lo que pasa mientras soñamos

Todos cierran los ojos. Y como en un canal de tv, solo se le encarga a un operador para que rellene de programas la madrugada. Éste, como no quiere desvelarse tampoco, coloca sólo tres cintas:
1. Situaciones que ya no recordábamos
2. Nuestros deseos de siempre
3. Lo que nos pasó en el día.

Así, revuelve todo tipo un dj, o en shufle, o revuelve todo como lo hacenen sorteos de cupones de periódicos y se echa a dormir. Entonces nosotros soñamos.

Quisiera

Quisiera tu mano para leer la historia que anhelo
Tu rostro pálido para desaparecer en el día
Tus ojos pardos sombreados para ya no buscar los crepúsculos
Tu vientre plano para no dar vueltas a la tierra
Tus dedos largos para medir mis pasos que me huyen
Tu nuca para respirar
Tus orejas para tener un mapa maestro del laberinto diario
Tus nudillos para tocar mi puerta
Tus pestañas para dibujar gaviotas más precisas
Tus gestos para enseñar a las nubes las formas que sí valen la pena
Tu aliento para mover las cortinas en invierno y calentar el café
Tu nariz para trazar ángulos en mis hojas en blanco
Tus pasos para enseñarle a los míos a caminar
Tus codos para darle más gracia a las escuadras que sostienen mi cabeza
Tus cabellos para contarlos
Tu corazón para conversar en esta noche
Tus palabras para ya no decirte nada.
Es decir, todavía mucho.

31 ene. 2011

Bajo la luz amarilla

Sentada, vieja
con un millón de recuerdos menos en la cabeza que en el sombrero
recordó la vida
el amor, una piedra en la vereda, una puerta que daba a un jardín
recordaba una carta
se miró las manos, las usó como espejo
y pudo verse cuando alguien le dijo que se veía hermosa todo el tiempo
y más todavía bajo los postes de luz amarilla.

Desde entonces, recuerda
Andaba bajo los postes de luz amarilla, junto a la vereda
En el límite de la calle por donde solía perderse
Caminaba llevando detrás un poste que le habían regalado luego
Cuando a todo el mundo le contó lo sucedido: se veía más hermosa que todavía
Y más abajo la luz amarilla de un poste amarrado a la cintura.

Abrazada del tiempo
Cambiaba los focos con premura y las manos
De día llevaba una cantidad razonable de sombra
Acumulada por los años en su dormitorio
Sonreía cuando recordaba que le gustaba la vida
Lloraba en realidad
Y medía muy bien el cuerpo para inclinar la cabeza
Hacia la luz amarilla para que las lágrimas se vean todavía
Más bellas y no duelan…

19 ene. 2011

un paraguas para la tierra

abrí un paraguas más de lo debido
y en mis manos parecía un ramo de flores
con espinas en las puntas y con el tallo doblado
desde entonces el paraguas
ya no se pudo usar como bastón
mucho menos como paraguas
e hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar:
busqué un florero y coloqué mi ramo de paraguas
y lo mostré al mundo desde mi ventana
para que todos sepan que las cosas
pueden servir mejor para lo que no fueron hechas
sobre todo si se tiene en cuenta un cazador de talentos que camina
creyéndose gene kelly bajo la lluvia.

cuando después de demostrar mi renuencia ante el mundo
que acostumbraba abrir paraguas para las lluvias
y sombrillas para el sol
cuando empezaba a darme cuenta de que los paraguas
servían para lo que fueron hechas y nombradas: para-aguas
bajé la cabeza en señal de rendición
dejé de cambiar el agua del florero
dejé de mostrarla al mundo desde mi ventana
solo entonces el paraguas empezó a retoñar
y recordé eso de que si le das agua a un poste te puede dar manzanas.

17 ene. 2011

Acalorada

Busca mi piel para la fragua
la batalla no ha empezado y te advierto que puedo rendirme
aunque pierdas
y aunque luego yo gane y termine como tu esclavo
te advierto que puedo doblegarte
para cometer perjuicios anticonstitucionales
que socavarán en sonrisas perpetuas
anda
acalorada
despierta estas iras revueltas
insiste en la humillación y esgrime tu piel contra la mía
dame tan solo esta señal
adviértelo con la sombra desplazada de tu aliento.

4 ene. 2011

Era tímido


Era tímido, tímido para salir de casa, para decir buenos días, para tomar el micro, para pedir al cobrador que se bajaba en tal esquina. Era tímido para bajar, para cruzar un semáforo, para recibir un volante, para entrar a la oficina de pago de electricidad y tímido para preguntar si esta era la cola, tímido para decirle a la señorita que venía a pagar la luz (“no lo entiendo señor”. Era tímido para repetir y pensar que tartamudeará otra vez. Tímido hasta para salir corriendo de aquella agencia telefónica. Lloraba por dentro, sudaba por fuera, tímido para responder y para decirle al que estaba tras de él, que no joda, que ¿acaso no veía que se estaba ahogando y muriendo mientras no sabía qué decir a una chica hermosa tras el mostrador y que pronto llamaría a la policía, porque este tipo anda que suda y lo mira muy raro? Tímido como para sacar de donde sea un arma para salir disparando tal vez, ayer, hoy, ya no quiero regresar a la calle. Ya no quiero salir, ya no quiero. Tímido para querer, o no saber si quererte.

5 dic. 2010

Está comprobado

Está comprobado lo absurdo que resulta
la existencia de algo indefinible
como está comprobado que algunas cosas no caben en su nombre
y que las paredes no están para proteger
sino para separar o dar la idea de forado al diccionario.

Comprobado: la distancia no demuestra que estamos aquí
tampoco existe para separar dos puntos y crear la línea
-la de uso frecuente para el escaleno-
sino para entremezclar corazón y garganta de los que suelen
extrañar a mares turbios y contaminados al amor que siempre se va.

Está comprobado y hasta en latín
que Lavoisier estableció la naturaleza de la combustión mientras
abrasaba el amor de una cortesana, la misma
que abrasó entre ciénagas a Marat para quebrarle el corazón, literalmente.

Está comprobado y existe un diagrama
que te amo mientras recuerdo cuál es mi nombre al despertar
en cada mañana, cuando alterno perpendiculares
sobre tu recuerdo y hallo alguna intersección con algún recuerdo que me tienes.

Lo último se puede dibujar en el plano cartesiano.

20 nov. 2010

La chica del Metropolitano

(Ensayo de descripción)

Vestía pantalón negro, casaca del mismo color, zapatos de taco mediano, una polera tipo BVD y además (de aquel ropero que sólo algunas mujeres escogidas logran ordenar) se puso un aura de reina que le permitía hacerse paso en el ajustado bus donde todos viajábamos como sardinas enlatadas. Alrededor de ella se formó una especie de círculo que delimitaba perfectamente su espacio, nadie quería rozarla ni por error, por miedo a morir por alguna de esas enfermedades incurables y desconocidas que tienen que ver con el estado anímico de los pacientes.

Cuando se aferró a uno de los asientos para contrarrestar la inercia del bus, pude ver su mano. Tenía una piel clara, pero al contrario de otras de similar pigmentación, ésta no dejaba traslucir alguna vena, algún rastro arisco, mancha o surco que delata la edad. Era suave, no era necesario comprobarlo, era suave como las nubes que tampoco tocamos y como deben ser los trajes de los obispos y suaves como deben ser las fragancias que nos evocan la infancia, si es que lograran reunirse en estado sólido.

Cuando le cedieron el asiento, se acomodó el cabello hacia un costado, como dejándose contemplar para una fotografía o pintura que de seguro muchos ya estaban elaborando en el lienzo del hipotálamo. Se sacó la casaca con una delicadeza, energía y elasticidad particular, a vuelo de pájaro, literalmente. La agilidad de sus brazos podrían confundirla con un intento de vuelo, ascensión o alguna orden que se da desde el púlpito para no utilizar la voz entre la muchedumbre de alguna manifestación.

Aquella casaca se enredó entre los tirantes de su morral negro que descansaba sobre sus piernas. La polera blanca dejaba a la vista sus hombros y brazos gráciles que desempeñaban más de una función en pocos segundos. Se acomodaba el cabello, se colocaba los audífonos y se tocaba la nariz para despejar algún polvo invisible, de esos que sólo se pueden despejarse con la yema del índice mientras se mira al vacío, perfecta acción para atraer a cualquier corazón distraído. Perfecta flecha envenenada si es que se tiene el arte de perfeccionarlo.

Sentada, apoyaba el codo derecho sobre el borde de la ventana. Parecía mirar la ciudad, las personas, todo el urbano reino que el bus dejaba a su paso. Su cabello ondeado rebotaba cada vez que la velocidad y baches de Lima ocasionaban un temblor perpendicular, por así decirlo, ya que estábamos ubicados justo bajo uno de los ejes del vehículo. Ella dejaba verse los ojos que habían pasado por una sesión de deliñadores de color negro, los adecuados para la comparsa de su atuendo negro y blanco. La punta de las pestañas apuntaban el cielo y las mejillas contenían ese rubor que logra a veces el maquillaje, aunque no logré distinguir si poseía algún color artificial. Bueno, digamos que no debí delatarlo.

Los labios conforman las páginas de un capítulo aparte. ¿Han visto los volcanes, las erupciones, las rosas en la mañana, los crepúsculos vespertinos, los rubís inalcanzables, los libros de Mao, las heridas inocentes, el fuego de las chimeneas y los corazones que han pasado por una sesión de flechas de un Cupido ebrio? Pues aquellos labios eran algo parecido, sólo que estaban ahí, ahí bien puestos y tan cercanos, al margen de todo sentimiento, eran algo material, simple dermis, músculo delineado, compuesto y tan sugestivos que podían ordenar lo que sea y se tendría que cumplir de inmediato.

Mientras regalaba miradas a la ciudad, se daba tiempo para la plebe y daba un vistazo general y fugaz para observar a quiénes se le habían prendido con la mirada. Luego tomaba su celular, aquel aparato con pantalla táctil manejado de manera diestra por unas uñas bien cortadas y cambiaba de canción, y realizaba de inmediato una verónica con el cabello ondeado para dejarse ver una de las orejas élficas.

Describiría aún más. Sus brazos, las pulseras de las muñecas, sus dedos, sus zapatos, hasta sus nudillos, pero dejé de mirarla para no morirme tan joven. Además, ya me tenía que bajar del bus y tenía dos opciones: bajar o seguir hasta el último paradero para seguirla hasta el fin de los tiempos y del inicio del Armagedón. Así que bajé, además porque quizás no me gustó algo de ella, digo, no todo es perfecto y así debe ser para que algunos humanos no se mueran solos en la vida. Y bajé del bus. El semáforo en verde me incitó a seguir mi camino, todo estaba predestinado.

Si la hubiese seguido tal vez ahora estaría durmiendo en la puerta de su casa. Habría invadido una parte de terreno en quién sabe qué parte de Lima y sin que me importe una orden de desalojo ejecutada por policías que visten atuendos metálicos que un Robocob envidiaría con cada tornillo mal puesto.

11 oct. 2010

Tal vez no me guste escribir

Tal vez no me guste tanto leer o más escribir
Tal vez no me gusta aquello de girar los lápices
Ni lenguaje, palabra, pensamiento
Tal vez me gusten solamente los papeles.

Tal vez el amor es un pretexto para reemplazar el azúcar
La vida pura retórica, digamos, almidón
El tiempo y el espacio puros condimentos: ají, sal, pimienta y limón
Tal vez necesite agua para digerir esta resma de bond de 75gm.

Tal vez no es la poesía, ni la narrativa
No es admiración por Borges, Turgueniev o Nabokov
Sino simplemente complejo de termita
Escrutinio de polilla y disgregación de rumiante a la hora de almorzar.

Es amor al papel. Viejos, nuevos, suaves y ásperos.
Couché, bulky, kimberly, bond, cáscara de huevo,
Todos barnizados o no, fomentan este amor por la literatura
Que me ha convertido en un terrorista de flora peruana.

8 jul. 2010

Tú eres

Estás como si fueras inventada
pero alertas de inmediato que no
cuando juegas con tus pies a tenerme condenado.

Por ti es este día
y me gustan las inclemencias que suscitan
tus labios que hacen sombra en mis determinaciones clandestinas.

Tú eres desembocadura serena y torva elástica que agranda la cama
y convierte en cisne a las sábanas que nos llevan a las nubes
traspasando la bóveda estucada.

Tu piel sugiere un número
tus manos proclaman la indepedencia de todo
es este calor que muere como mariposa.

Tu piel es la sugerencia viva de mil palabras
que lo dicen todo y que lo matan todo si los interrumpes.
Algún día llegaremos a comprenderlo todo, ahora no importa.

Tú eres madera lisa y tu devenir
hacia mi felicidad
crea el incienso que nos embriaga para creernos que estamos
y que si las luces están apagadas
es porque tenemos la misión de crearla
de crearlo todo para ignorarlo luego.

Los dos entonces navegamos en la punta de un lápiz
y un cisne nos mira mientras se sacude las alas.

25 may. 2010

Está comprobado

Está comprobado que el tiempo no existe
Pero sí la distancia y digamos que te demoras miles de kilómetros para llegar a casa.
También está comprobado que el cielo no es azul
Y que las estrellas son agujeros negros con carnada
para los planetas ingenuos que leyeron a Julio Verne.

Está comprobado, eso sí, hasta que se demuestre lo contrario
Que la música mata el alma y que pervierte la funcionalidad normal de los ganglios linfáticos.
Y no importa si es martes o viernes, está comprobado
que al planeta le importa un carajo que nos matemos
encerrados en el marco de una ventana que da a la calle
mientras colocamos en el aire alguna canción desconocida de Los Beatles
cuando no tenían baterista.

También está comprobado que cada paso existe gracias al paso que le precede.
Y que las palabras son el peor medio de comunicación para la poseía.
Entonces, también está demostrado casi científicamente que los cabellos tristes atraen al aire
Y que las mujeres bellas están condenadas a desperdigar almas en vespertinos crepúsculos
Tirándolos a las orillas del mar que nadie está seguro que existen, debido a su inestabilidad.
También, muy comprobado, que la poseía como tal no existe
Porque nadie puede definirla, sencillamente así es de sencillo.

Comprobado el día porque despierto contigo, o he soñado contigo.
Demostrado este momento porque recordaré que te tengo tras de mí
Alentando este momento de aquel tiempo que sabemos no existe
Pero sí la distancia y estás kilómetros tras de mí,
pero suena la música y espero verte desde mi ventana.
El uniforme de colegio, los pasos que sí existen, el cielo azul que tampoco es.

Y resulta que también está comprobado que te miro.
Que las fotografías estimulan el hipotálamo
Hasta que le hacen a uno perder el equilibrio y solemos tirarnos de los puentes
A veces de las veredas y otras veces desde la ventana, de esta misma.
Otras veces uno suele tirarse de bruces a la página en blanco
Y termina contradiciendo a Newton, comprobando fehacientemente que la gravedad
Es mirarse al espejo en este estado, cuando se demuestra que estás solo
Y que las lamentaciones son pruebas de que existe el verdadero amor que en realidad no existe
Porque nadie ha podido definirlo, así como nadie puede comprobar que existes en este conjunto aciago de kilómetros.

Después de todo, o, al final de todo y felizmente:
Al planeta le gusta Julio Verne y Los Beatles.
Es lo más importante.

21 may. 2010

Un miércoles cualquiera

Llego todo desencajado, desanimado y tal vez hasta asqueado a un recital que no me interesa, pero en el fondo sé que debo hacerlo, para que la bilis sea lo suficientemente eficiente. Me siento y veo a un tipo que se me acerca.

-Hola, soy (no sé cómo mierda se llama). Y hoy presentaré mi libro.
-Ah, mire usted, qué interesante.
-Mire, este es mi libro. Se llama Homenaje a la Juventud.
-Ah, qué bien, lo felicito.
-Si quieres toma, puedes verlo y me colaboras.
-Uy, dinero sí no tengo ahora (tenía 235 soles en la mochila).

Uno de los organizadores me pide ayuda para acomodar unas sillas. Como llegué temprano, habrá que ayudar y, si me lo pidieran, hasta barrería. Le pido disculpas al "escritor" y le pido un momento. Dejo el libro en mi silla. Luego termino y vuelvo a sentarme. Y es ahí cuando procedo a chequear el libro. Pero el "escritor" me interrumpe.

-¿Me vas a colaborar amigo? Son 8 soles.
-Bueno, te dije que no tengo el dinero. Sino, con gusto, porque yo sé lo que es publicar, sé cuánto se gasta y la verdad es una tragedia, o un acto de heroísmo, publicar en el Perú.
-¿Y no tienes nada?
-Bueno, solo para mi pasaje (tengo dinero pa comprarte, pro prefiero gastarlo en cigarros o tirarlo a la calle, que vendría a ser lo mismo que comprar tu puto libro).
-Entonces devuélveme mi libro.
-Bueno, si se va a poner así, tome su libro.
-Es que yo gasto y la verdad es que quiero recuperar.
-Bueno, si va a publicar para recuperar, creo que está mal. Uno publica por necesidad biológica a veces, pero si va a pensar en lo monetario... espero que eso no altere su forma de creación... (ta que escribes mal y encima cobras, no jodas pes huevón)
-No, yo no necesito dinero, yo vivo de mis rentas. Tengo dos departamentos.
-Ah, muy bien por usted (que te cache un burro).
-Dame mi libro.
-Tome. La verdad es que si tuviera dinero, no le compraría el libro. Usted no me cae bien.
-Todos tenemos nuestras percepciones, cada quien hace las cosas a su manera.
-(Muy bien concha tu madre) Ok.

Le devolví el libro. Pero a lectura veloz alcancé a leer unos poemas. Todos hastas las huevas. La verdad es que no sé cómo la gente no se da cuenta que escribe huevada y media y se hacen los poetas. Yo no escribo tan bien, por eso no publico, no gasto mi plata.

Al terminar el recital. Algunos se acercan al "escritor" y le piden que firme el libro que les acaba de embaucar. Oigo que algunas viejas le dicen: "Usted escribe muy bien". Entonces pienso que tanto la música como la poesía, tienen su lado asqueroso. Cada público se merece a los poetas que tiene. Yo no sé qué mierda hacía allí todavía, esperando ver qué pasaba. Nada.

Para mi casa tendría que tomar un bus. Ir parado una hora. No jodan. Pero salgo, camino por la avenida Brasil, me detengo en un paradero. El cielo anda nublado, como siempre, las luces amarillas de siempre, siempre la Plaza Bolognesi, el ruido imperceptible de tránsito, al que todos ya nos hemos acostumdrado, y la Asociación de Ciegos del Perú. Te extraño, regresa.

8 may. 2010

Tres textos, tres y tres

Algunos escritos que nacieorn después de ver un documental de Miguel de Cervantes y de su obra "EL ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha".



I
Sentados a la mesa
nos tomamos de las manos y dos cafés
jugamos a que nos perdemos para nunca
pero lloramos a cucharadas de azúcar
que secamos luego con el hablar de nuestro aliento sumergido
en el mantel de tela cuadrada donde además algún Quijote en busca de aposento
puede jugar al ajedrez y enrocar con la cafetera
para penetrar y dar mate a la taza de café que acaba de beber de tu boca
estimada dama dulcinea de vestido aflorado y tabernera dime todo que recién he llegado.


ii
el gusto es mío si preguntas de dónde vengo
pues de ninguna parte pero voy a todo lugar
en busca de tu pregunta.
no es alarde ni desvarío enjuto de traje sediento
es una verdad que se muestra tal y como vino
sin botones, ni capa, ni zapatos ni aspaviento
es una verdad que apenas se calza sólo seis letras
y piensa que a veces la verdad no es suficiente
sino todo lo contrario a la mentira, sólo eso.




iii
este poema no acierta mi pensar en este momento
donde la rutina lacera las uñas y rasga el recuerdo
del patio con flores, higuera y colores del pino.
este poema encierra lo que no conozco
se burla, acaso con otros se codea y lanza
vituperios guardados después de la mordaza…
-pasa un viento acortinado de lamento-
…después de un mes sin recibir respuesta
de quien tuvo que venir ahora en este momento sin sala mesa regazo beso.

28 abr. 2010

Crucificada

Hoy le di un barbitúrico en la bebida
La llevé a mi cuarto, la tiré en el piso
La desvestí
Saqué el colchón de la cama
Armé de improviso un crucifijo de tamaño natural con las tablas de madera
La tomé de los brazos, estaba pesada por el sueño
La puse encima de la cruz
Extendí sus manos
Y le clavé las extremidades a la madera con las palabras que nadie me permite utilizar.

Desde entonces la tengo colgada en mi jardín
Algunos no entienden y llaman a la policía
Otros en cambio hacen eso con sus esposas
Pero no era mi intención influir en la familia nuclear, yo solo quise
que la poesía en la cruz me haga un milagro al tercer día de resucitación.

¿Y qué más?
Tiene una almohada donde reposa la cabeza.
Y por si acaso un letrero encima que dice mi nombre.

25 abr. 2010

Un poema que encontré en la calle

La vez pasada vi un poema que caminaba cojeando
Andaba mal de la rodilla
Le dije que le habían puesto mal los engranajes
Pero no me hizo caso
Le vi el rostro cansado
La piel a medio lijar
Las manos un poco mullidas y las piernas arqueadas
El poema siguió su camino
Pero me enojé tanto por el desaire que escupí al suelo
Y tomé mi bate béisbol y le pegué en la corva derecha
La gente me miraba
Me gritaba abusivo de mala entraña
Cobarde mala madre
Pero el poema de repente empezó a caminar derecho
Abrió incluso un poco más los ojos y se estiró como desperazándose
Y la gente dijo que era milagro
Por supuesto que no lo era, simplemente fue un golpe seco.

El poema entonces se hizo amigo mío
Lo llevé al centro de Lima para hablar de otros poemas
Me dijo que varios necesitan del poder de mi bate
Aunque algunos ya andaban desahuciados debido a la pedantería de algunos
Que escriben poemas y los olvidan en los libros que logran editar con editoriales mediocres.

Y así, estuvimos por Quilca, Camaná, Colmena
El poema estaba un poco picado, pero qué diablos
Le presenté un par de prostitutas, se quedó con la más gorda
Fuimos a bailar a un bar de mierda y su rodilla mejor que nunca.
Pero se nos hizo tarde así que apuramos acostarnos con las putas
El poema gimió gritando nombres de mujeres
Lugares y calles que yo no conocía, deliraba de placer.

Saliendo del hotelucho le pregunté al poema por qué aquellos nombres y lugares
Me dijo que con eso andaba por todas partes, porque se había perdido y olvidado muchas cosas
Que tenía entre sus bolsillos algunas ideas que su dueño las había dejado
Que bien pudieron ser para un par de libros y quizás más
Y que yo lo había encontrado y que pensaba si era mejor buscar a quien lo escribió
O meterse en mi cuaderno de apuntes, que él no diría nada.
Obviamente que de inmediato le pegué con mi bate de béisbol en la cabeza
Cayó como una costal de cuentos de final feliz
Lo metí entre las hojas de un cuaderno viejo y lo encerré en mi mochila.

Desde entonces ando despostillando cabezas y rodillas por el centro de Lima
Para ver si algún poema perdido se arregla y me ayuda con eso de tener que escribir
Y no sufrir toda la noche porque los poemas no caen en la trampa de pájaro
Que siempre pongo cada noche encima de las hojas en blanco como ésta.

22 abr. 2010

Días raros

TIC
Hoy anduve por Wilson y vi a un gringo caminar con un extraño tic. A cada paso volvía la cabeza y parecía mandar besos a la persona que caminaba detrás de él. Y en cada 5 pasos, levantaba la rodilla izquierda, como marcando el paso en desafile escolar. Así, lo vi desde Paseo Colón hasta la Av. Bolivia. El gringo entró a un centro comercial. Antes, quería sacar mi cámara fotográfica, pero pensé en que me comportaría como idiota. Es un defecto físico, si yo tuviera alguno, no me gustaría que me anden fotografiando como si fuese un espécimen raro y en extinción.

Recuerdo que no es el único tic raro que he visto. Hace años, un compañero de clase, tenía un defecto físico que le hacía levantar la mano derecha, haciendo puño, como si fuera a darle un puñete al que se pusiera frente a él. Varias veces, incluso en presencia mía, algunos se asustaron, o se pusieron en guardia, según sea el carácter.

BOLETO
En el micro de regreso, los cobradores suelen entregar boletos a las personas que pagan el pasaje. Estos pequeños papelitos son el comprobante que pedirán luego los controladores para saber si pagamos o si somos unos conchudos de mierda. Bueno, el asunto es que algunas personas tienen una manera extraña de conservar este boleto. Algunos lo doblan en 3 ó 4 partes y lo meten entre el dedo y el anillo. Otros, lo meten entre libros que leen en el camino. Algunas mujeres lo meten en sus bolsos. Otros en su mochila o morral. Otros entre su muñeca y su reloj. Otros en el bolsillo de su camisa, en el bolsillo de sus pantalones (delantero, trasero o secretero). Otros en su billetera, algunas en su monedero. Otros simplemente cruzan los brazos para dormir y ponen el boleto doblado entre sus dedos (digamos entre las falanges del dedo medio y anular), para que el cobrador no los moleste con eso de "pasajes y boletos a la mano".

Y así, otras formas más extrañas. Pero hay casos extraños de gente distraída que no saben dónde guardan el boleto, porque al momento de subir el inspector, simplemente nunca lo encuentran. Algunos de estos hombres extraños, pagan otra vez y tal vez tres veces más.

VEREDA
¿Se han topado con una de esas casualidades de la vida donde caminan y ven a una mujer atractiva y empiezan a seguirla solapadamente hasta cierta esquina con el fin de contemplarla? Bueno, la mujer sigue su camino, parece darse cuenta, pero se hace la que no. Entonces caminas lento, dejas que ella vaya adelante y te haces como si no te importara. Pero llega el momento de la despedida. Ella lo sabe también. Cruzas hacia la otra vereda y ella voltea de reojo y se despide estoicamente. Ambos piensan en si debieron tenerla iniciativa para decirse algo y cambiar el curso de la historia de la humanidad.

LIBROS
Hay un librero en el jirón Quilca que tiene en stock, sin exagerar, miles de libros. La mayoría son viejos, de segunda o tercera. Algunos tienen el sello de CORTESÍA en la primera página, otros el sello de determinada BIBLIOTECA, otros tienen firmas de sus dueños, algunos hasta tienen dedicatorias de los autores (en su mayoría desconocidos). Bueno, visité otra vez a ese librero. Ahí se tiene que escarbar como buscando tesoros en la playa o en un jardín de abundante yerba mala.

En esta ocasión hallé una "Antología de poetas cubanos", una compilación de artículos de La República, sobre el terrorismo de los 80', "El eterno marido" de Dostoievski, "Erotismo y liberación de la mujer" de J. L. Aranguren y "La revolución cubana. Un testimonio personal", de Ciro Alegría. Dejé algunos escondidos para comprarlos mañana, "Segunda parte del diario personal de Ribeyro", "Ensayos sobre comunicación y capitalismo", y un libro (cuyo nombre no recuerdo) de Luis Alberto Sánchez.

A la salida me regalaron un periódico anarquista y todo me costó 25 soles. No sé de dónde apareció el dinero. Saliendo me crucé con una poeta, fui al bar Queirolo, me crucé otra vez con la misma poeta y como en el bar todavía no empezaba un recital donde también participaría Enrique Verástegui, pues decidí no esperar y me fui. En el camino pensé en escribir estas cosas. Ya las hice. Punto final.

21 abr. 2010

No hay que dejarse vencer (No es un texto cojudo de autosuperación)

No hay que dejarse vencer por un poema.
No hay por qué ni para cuándo o para siempre.
Un poema es sadomasoquista, lesbiano y barato
Prostituto de corte militar en la San Martín y borracho a medio vestir de Quilca.

A un poema hay que amarrarlo a la cama
Decirle una que otra lisura y soltará el culo.
A un poema hay que darle un par de azotes
Para que deje de joder tanto y empiece a dibujarse en esa hoja de mierda.

A un poema hay que amarrarlo a un poste
Echarle un poco de gasolina y amenazarlo de muerte
Mostrarle de vez en cuando un fósforo encendido
Un cigarro, o el mismo rostro encendido de rabia para que nos tenga miedo.

A un poema hay que sorprenderlo de espaldas
Tomarlo de la nuca y presionar sobre su sien derecha
Una pistola de grueso calibre, una que haga mucho ruido al dispararse
Por si acaso probar la pistola antes de usarla y ver cómo el poema se caga de miedo.

A un poema hay que drogarlo, hablarle como amigo
Y en el instante menos esperado meterle tranca
Petarle la barriga y la cabeza hasta que sangre
Orinarlo luego, luego patearlo otra vez
Para que no joda tanto y se dibuje en esa hoja de mierda que jode con su puto color blanco.

No hay que engreírlo, desde el inicio el principio de autoridad
Desde el inicio enseñarle una manguera cortada, un fierro caliente
La hebilla de la correa, los puños listos, el escupitajo a media lengua
No hay que dejar una rebelión que luego se venga con eso de los derechos líricos.

La licencia la tenemos hermanos, insomnes, tensos, ambiguos seres humanos
Tenemos incluso la obligación de poseerlo en algún rincón de casa
Encadenado como loco, a pan y agua, arroz y comida de perro chusco
Así, condenarlo a la vil servidumbre y maltrato. No hay que ponerse sensibles.

Y luego, luego la hoja en blanco lo mismo, debemos escribir
Con la mano que más usamos y con la otra ir quemando papeles en la vela
Para que también la hoja en blanco no joda tanto y sin cobrarnos esfuerzo
Adquiera el talento heredado de muchas hojas y muchos árboles que muchos poetas han visto.

19 abr. 2010

¿En qué gasto mi plata?

I
Trabajo por el centro de Lima. Recorro todos los días la ruta Los Olivos-Centro de Lima. Es decir: transito la avenida Palmeras, la Panamericana Norte, Alfonso Ugarte, 28 de Julio y bajo en el cruce con la Av. Wilson (O Arequipa). Salgo a las 6 de la chamba, pero a veces me quedo hasta más tarde, no porque me guste el trabajo sino porque le tengo miedo al tráfico. Y así, me quedo hasta que la secretaria encargada de la llave me bota de la oficina para cerrar.

Si es que salgo tarde camino un buen rato por la avenida Wilson, hasta Quilca, para pasar por los libreros y revisteros (también por los bares antiguos, los grupos de punk, góticos, metaleros y vendedores de marihuana). Si tengo plata, no puedo evitar quedarme solo con algunas monedas para regresar a casa. A veces me he quedado a las justas con S/.1.20, el pasaje exacto que te cobran en la 73, El Rápido o la 47.

La última vez que caminé por este jirón, fue para tomar algunos tragos con unos amigos de universidad en el bar de Ciro (en realidad se llama Don Lucho, pero prefieren llamarlo como llaman siempre al mesero, para pedirle una más y nos vamos). Pero aquellos amigos nunca llegaron. Mientras los esperaba fui a chequear algunos libros viejos, de un casero conocido. Rebuscando, hurgando y husmeando, logré hallar un librito que llamó de inmediato mi atención. Se llamaba “Los ojos de Picasso”. Era un libro publicado por la UNESCO, que trataba de un análisis sobre la manera en que Picasso pintaba los ojos en sus innumerables pinturas. Ciegos, virolos, miedosos, perdidos, todos ellos retratados por el genio español.
El libro contenía imágenes diversas y estaba impresa en papel couché, buena impresión, en buen estado. La edición era italiana y era de 1970. Ya pues, habría que usar una técnica para comprarla.

Como se trataba de libros apilados al azar. El asunto es coger uno y preguntar. Cuando se tiene el libro deseado, se le muestra al vendedor. Éste si es un poco culto, sabe si es libro es valioso o no, según el tema y autor. Pero si no sabe mucho de libros, sólo mira el estado del mismo y el número de páginas y les pone precio según la pinta que tengan. Así que apliqué la técnica que aprendí con los años de universitario.

Busqué otro libro, uno que más o menos me interesara. De preferencia uno viejo y no tan bien conservado. Y lo hallé: “Saber y dialéctica”, del Dr. Bogumil Jasinowski, profesor de la universidad de Chile, año 1957. Bueno, lo cogí y lo llevé al vendedor. Para sorpresa mía, no estaba (yo lo conocía, es un chato de unos 45 años que sabe lo que vende, de veras) y solo miré a dos mujeres de unos 24 años. Como no soy un adonis, ni nada de eso, nunca intento coquetear (además mi Negra me mata si se entera), así que decidí aplicar la misma técnica, digo, consideré que las jóvenes iban a ser más suspicaces e inteligentes.

Llevé el “Saber y dialéctica” para que me digan el precio. Al parecer no me hicieron tanto caso porque se estaban atragantando con un sabroso anticucho que llegó de la calle al mismo tiempo que mi pregunta. “8 soles”, me respondió una de ellas, la que acababa de tragar un pedazo de corazón a la parrilla. Muy bien, ahora faltaba el otro. Con cierto tono de desprecio, pregunté por el libro de Picasso, así, agarrándolo de la punta, como si despidiera un hedor. “5 soles”, me respondió la otra. Juntas parecían uno de esos monstruos mitológicos de dos cabezas, que estaban devorando algún mancebo recién sacrificado.

De inmediato pregunté si era posible llevar ambos libros a 10 soles. “Ya”, respondieron al mismo tiempo y siguieron con lo suyo. No resultó tan difícil. Pagué de inmediato y los dejé ahí con su anticucho preparado de corazones de jóvenes vírgenes.

Cuando supe que mis amigos nunca llegarían, me fui a la Plaza San Martín, me senté en una de las bancas hechas de mármol. Me vi rodeado de varios putos y viejos que conversaban sobre política, pero igual, ya estaba acostumbrado a ese mundo, yo soy ex alumno de la universidad Federico Villarreal, la mejor universidad del Perú para aprender la realidad de la calle. Me puse a leer.

II
Bueno, el asunto es que ya es mitad de mes y me he quedado a las justas con el dinero para pagar el alquiler, la comida y los pasajes. Ya no puedo darme algunos gustos, como el que me doy cuando paso cerca de las 10 de la noche por la Plaza Bolognesi. Por allí pululan algunos ambulantes que te venden celulares robados, zapatillas de segunda, candados, revistas porno y lo que siempre busco: viejos casetes.

La vez pasada, después de terminar una chamba bien estresante (debido a que tuve que darle gusto al cliente y hacer una mamarrachada que él imaginaba como genialidad), bajé por este lugar y me tropecé con uno de esos vendedores que expenden sus novedades sobre un plástico tendido en la vereda. Para mi suerte vi casetes y para mi mayor fortuna vi lo que pocas veces he visto en mi corta vida de comprador ilegal. Allí estaban, tres casetes originales y juntos: Chabuca Granda, Lucha Reyes y Los Chalchaleros.

El vendedor me los ofreció al ver mi interés (Hice mal, porque nunca debo mostrar interés con este tipo de vendedores, sino te asaltan con el precio. Y si tienes cara de cojudo, te asaltan literalmente), y como ya la había cagado, le pregunté por el precio. “A 3 soles cada uno”, me dijo. Pensé que era un buen precio, pero tenía que negociar. “Rebaja pes amigo”, dije. “Ese es su precio compare, son originales, así no más no vas a encontrar”. Es cierto, aunque me lo dijo mecánicamente. Así no más no los iba a encontrar. No.

Luego de verlos, chequearlos y olerlos, pensé en que sí me alcanzaba el dinero y que valía la pena, pero no quería claudicar. “Dos soles pes amigo”, le dije, adoptando una pose achorada. El ambulante de pelo escrespado y sonrisa cachacienta me miró y de reojo respondió: “Ya, pero al toque, que viene serenazgo”, me dijo finalmente. Entonces era el hombre más feliz del centro limeño. Todo el smog era el más puro oxígeno y el ruido del tráfico era una melodía de Franz Lizst.

Así, ya estaba todo listo. Solo faltaba que metiera mi mano derecha al bolsillo. Pero algo en mí, mi voz interior, mi ego, mi resentimiento incaico por todos los muertos de la conquista española me dijo que debía seguir con el enfrentamiento mercantil con el ambulante. Verifiqué sus debilidades y al toque mi boca desbordó una frase que le dio la final estocada: “Amigos, los pruebas por favor”, le dije con una seriedad que no habría podido quebrantar un terremoto de 30 grados, con aluvión incluido. El ambulante, que ya me estaba cayendo simpático (debido a que lo miré totalmente controlado), no tenía alguna radiograbadora o walkman antiguo para probar la mercancía y sólo alcanzó a decir: “No te pases pes compare, no tengo pa probar”. “Bueno, pucha, cómo hacemos ahora”, respondí en el acto. “Están bien compare, siempre también me traen a mí”, dijo como pidiendo clemencia.

Ya vencedor, con la bayoneta arriba y con la bandera en el lugar de la bandera enemiga, le dije: “Los 3 a 5 soles”. El hombre, el rey de la Plaza Bolognesi, no tuvo otra que coger los tres casetes y entregármelos. Yo le pagué con 3 monedas de sol y una de 2 soles. Listo. Todo estaba consumado. “Otro día me doy una vuelta, a ver si me traes otras novedades”, y me fui sin esperar a que respondiera. De seguro maldecía a toda mi generación y todos mis ancestros y toda mi descendencia.

Bueno. El asunto fue que me fui contento. Esos tres casetes valían más que mi celular. Sin duda. “Así no más no vas a encontrar”. Cierto. Así no más no encontraría esos casetes. Al llegar a casa puse el de Chabuca, canté “Fina estampa”, “La flor de la canela” y “Puente de los suspiros” con un ímpetu que de seguro despertó a mi casera que acostumbra tomar un par de barbitúricos antes de dormir. Era mi día. Y me reí de un amigo que me dijo: “¿Qué haces con tanto casetes, por qué no los botas, si ya hay mp3?”. Imbécil...

15 abr. 2010

¿Extorsionadores? No gracias, ya tenemos.

Chiclayo, lunes 12 de enero. 2:30 PM. El bibliotecario Nolberto Contreras disfruta de una siesta después de almorzar, pero es interrumpido por el ruido estruendoso del teléfono. Todavía un poco somnoliento contesta.

-¡Aló?
-Hola. ¿Sr. Nolberto?
-Sí, él habla. ¿Con quién tengo el gusto?
-Oiga, ¿usted quiere a su familia?
-¿Perdón?
-Si quieres a tu familia concha tu madre.
-Bueno, sí… aunque, digamos, en mi familia somos tantos.
-¿Eso qué significa?
-¿A usted qué le importa, quién es usted?
-No te me pongas malcriado que tu familia puede pagar muy caro…
-¿Es usted de algún banco?
-No, cojudo, soy un extorsionador y si no me das 30 mil soles hoy día, tus hijos y tus padres van a pagar muy caro por sus vidas. ¿Me entiendes, no?
-O sea, ¿si yo no pago ellos pagarán? Pero si están peor que yo. No tienen dinero, menos mis padres. Usted sabe, los jubilados y la 19990, como que no les favorece, no hay justicia para los que trabajaron muy duro para…
-¡No idiota!, si no pagas, ellos pueden sufrir un accidente.
-Ah, ¿es usted vidente o algo así?
-Oe, ¿te haces el tarado? ¡No juegues conmigo!
-Es que usted no habla claro, señor extorsionador.
-Mira, empecemos de nuevo.
-O sea, ¿volverá a llamar?
-¡No carajo! Vamos por partes. Para empezar, ¿hay otra persona por ahí que pueda contestar el teléfono?
-No. Aunque a mi perro le he estado enseñando a ladrar en el auricular, usted sabe, por eso de las emergencias. ¿Ha visto Animal Planet? Pues debe verlo, hay perros que salvan vidas y este ha aprendido algo. ¿Quiere oírlo?
-No, no me interesa tu maldito perro. Te lo repito de nuevo y más claro: si no me entregas los 30 mil soles que te pido, hoy mismo, yo y mis amigos le haremos daño a tu familia y también a tu maldito y entrenado perro.
-¿Y por qué a mí no?
-Porque no nos da la gana imbécil. Además, si te hacemos daño, ¿a quién le cobramos?

Pequeño silencio de 5 segundos y 3 milésimas. Afuera un perro ladra, suena un claxon, un aprista roba. El extorsionador hace un gesto y se mira en el espejo y piensa: “Carajo, los extorsionados ya no son los de antes”. Entonces Nolberto continúa:

-Bueno, creo que ya entendí, pero que hay un pequeño detalle.
-¿Cuál?, no me digas que no tienes el dinero, porque de ser así, tu familia…
-No, sí tengo el dinero, pero son para otros extorsionadores. Mire usted, la semana pasada llamaron la banda de los ‘40 Malos’ y dijeron que ya estábamos matriculados con ellos. Es más, no me dieron un día, como usted, sino una semana. Al menos alcanzó para juntar.
-¿Los '40 Malos’? Pero si les dije que este era mi territorio.
-Bueno, señor extorsionador. No se ofenda, pero ellos me trataron mejor y además me prometieron cuidarme de otras bandas de extorsionadores. ¿A qué banda pertenece usted?
-¡Eso a ti no te interesa!
-No sí me interesa, porque el de los ’40 Malos’ criticaban a otras bandas y les pusieron apelativos muy chistosos. Jejeje.
-¿Ah, sí? ¿Qué dicen?
-Bueno de los ‘Buldog’ dicen que más parecen ‘chanchos cachetones’, porque todos ya están pasados de colesterol. De 'Los Tigres’ dicen que son unas gatitas en celo. De los de la ‘Jauría’ de Leoncio Prado, dicen que son una sarta de locas y que prostituyen a sus esposas. Y así. Por eso, le preguntaba a qué banda pertenece usted.
-Así que gatitas, ¿no? Ya se jodieron.
-Pero señor, no le vaya a decir que yo les dije, ¿ok?
-…
-¿Aló, aló?

Se oye que cuelgan el teléfono.
Al día siguiente:


-¿Aló?
-Aló, ¿señor Nolberto?
-Sí, él habla, ¿en qué lo puedo ayudar?
-Soy de la banda de los ’40 Malos’, ¿ha escuchado de nosotros? Pues le traigo noticias. Si usted hoy no me da 25 mil soles, mataré a un familiar suyo.
-¿Extorsionador? No gracias, ya tenemos.
-¿Cómo dice?
-Sí, ayer me llamaron 'Los Tigres’ y me dijeron que yo pertenezco a su territorio.
-¿Eso dijeron?
-Sí, y además que los ’40 Malos’ se ponen en 4, cuarenta veces, y son malos, pero para disparar.
-O sea que 'Los Tigres’ quieren guerra…
-Bueno señor, no les vaya a decir que yo les dije, por favor…
-…
-¿Aló, aló?

Al día siguiente, en el quiosco de periódicos.

Chiclayo se tiñe de sangre
MUEREN 24 EN TERRIBLE BALACERA
Delincuentes se enfrentan por territorio y termina en masacre que conmociona a ‘La ciudad de la amistad’. Banda denominada ‘Los Tigres’ y ‘Los 40 Malos’ se disputaban una esquina comercial, extorsionado a los empresarios de la zona. Policía no descarta lío de faldas, porque según los vecinos, los delincuentes mencionaban constantemente nombres de mujeres.

Más información, mañana, con espectaculares imágenes de los cadáveres en plena avenida Leoncio Prado.


Golpe de suerte
BIBLIOTECARIO CHICLAYANO GANA LA TINKA
El ciudadano Nolberto Contreras de 48 años, gana el premio mayor de la Tinka. Un chiclayano más se pone a la altura de los más prominentes millonarios del país.

30 mar. 2010

Melena de león

Los leones son animales salvajes provenientes del África, de Asia y de uno que otro zoológico que cría leones en cautiverio. Se les llama también el “Rey de la Selva” por su fuerza, temor y respeto que inspiran entre los demás animales. Pero hay algo que no saben muchos naturalistas como Edward Lock, ni mucho menos los reporteros de Animal Planet. Se trata del origen de la melena de estos animales de garras y mandíbulas poderosas.

En los años 60, cuando EE.UU. invadía Vietnam, surgió una corriente de pensamiento juvenil que proclamaba la paz, el amor a la naturaleza y al amor al prójimo. Se trataba del movimiento Hippie. Los hippies eran jóvenes inspirados, en su mayoría, por el pensamiento oriental, el budismo, el induismo y una que otra obra literaria escrita por el autor del momento: Tomas Mann. Así, muchos jóvenes salían a protestar contra la guerra y proclamaban el amor, la paz, la hermandad. Una de sus frases conocidas fue: “Haz el amor y no la guerra”.

Por aquel entonces, las películas de Tarzán ya habían pasado de moda. Pero las personas todavía llegaban al África en busca de aventuras y contacto con la naturaleza exótica. Entre aquellos turistas había muchos hippies, hijos de ricos, que llevaron esa moda por allá. Así que los leones se interesaron. Adoptaron ciertas costumbres. Algunos ya no mataban cebras ni antílopes, y preferían comer algunas frutas caídas. En casos extremos, solo comían los restos de animales muertos por otros animales, como el tigre. Así, muchos leones jóvenes se unieron a esta corriente y se dejaron crecer las melenas. Además adoptaban algunas poses, se adornaban con cintas y hacían el amor con unas leonas más que dispuestas por el buen genio que habían adoptado la nueva generación de leones.

Hasta que vino la depresión. Una sequía interrumpió esa época de paz. Los prados y valles se secaron. El Serengueti lucía con un parecido al del Sahara. Las frutas ya no caían y el agua escaseaba. Debido a esta crisis, los leones viejos retomaron el control de las manadas y golpearon a los leones hippies, quienes andaban echados, diciendo que esa crisis era el deseo de la naturaleza y que se debían resignar a los designios de la madre tierra. Pero los viejos se enojaron aún más y atacaron a los principales hippies. Les quitaron las ropas regaladas por los turistas ingleses, y hasta echaron a muchos de la manada.

Los viejos reconstruyeron otra vez la sociedad de leones, añorada en silencio por algunas leonas ortodoxas. Y empezaron otra vez con la caza de cebras y antílopes; recorrieron noche y día para comer y mataron a mansalva. En el transcurso del camino hallaron a los leones jóvenes, muertos, flacos, por inanición. Lo curioso para todos los leones de la manada, fue ver un rostro sereno en cada león joven que había adoptado ese pensamiento.

-Serán enterrados –dijo uno de los leones viejos-. Aunque tenían buenas intenciones, debemos darnos cuenta de que la naturaleza también es no morirnos sino hacer lo posible para sobrevivir. Y si nos han dado estas garras y dientes para comer, las usaremos.

Uno de los leones jóvenes que habían sido reprimidos, dijo:

-Pero, ¿podemos conservar al menos las melenas?
-No queda mal, ¿no? -dijo el león más viejo, mientras se desataba una cola de cabello y se peinaba con la dirección del viento.

A los pocos años, el movimiento hippie fue derrotado en el mundo, como era previsto (como decía Marx en su postulado sobre las tesis y antítesis), por otra corriente. Se trató del movimiento glam, amariconado y escandaloso de algunos rockeros que proclamaban la desobediencia y el alpinchismo. Eso, sumado a que EE.UU. inventó en los laboratorios, una poderosa enfermedad infalible para matar hippies promiscuos. Desde entonces todo es paz y armonía en el mundo. Y los leones bien ahí con su melena.